Beannacht.


Que el día que el peso
se abata
sobre tus hombros
y tropieces,
baile el barro
para equilibrarte.
Y cuando tus ojos
se hielen detrás
de la ventana gris
y de ti se apodere
el espectro de lo perdido,
que una legión de colores,
índigo, rojo, verde
y azul heráldico
despierte en ti
un vergel deleitoso.
Cuando se gaste la lona
de la barca del pensamiento
y una mancha de océano
se forme debajo de ti,
surque las aguas
un largo sendero de luna
por donde volver sano y salvo.
Sea tuyo el alimento de la tierra, 
sea tuya la claridad de la luz, 
sea tuyo el fluir del océano 
sea tuya la protección de los antepasados.
Y así, que un lento viento te envuelva 
en estas palabras de amor, 
un manto invisible para velar por tu vida.